LA LIBERTAD VIGILADA

LA LIBERTAD VIGILADA

La Libertad vigilada es una medida no privativa de libertad, creada por la Ley Orgánica 5/2010, y como tal se le puede aplicar la normativa general que para las medidas de seguridad no privativas de libertad establecida en los artículos 105 y siguientes del Código penal.
Hemos de distinguir en la imposición de la libertad vigilada dos casos:  NORMA GENERAL: Es una medida más no privativa de libertad como consecuencia de la aplicación de los artículos 101 a 104 del Código penal Inimputabilidad o semiinimputabilidad), por lo que su imposición tiene carácter optativo, su duración no puede superar los cinco años, en las revisiones no existe la intervención del Juez de Vigilancia Penitenciaria, sino de los servicios de la Administración correspondientes y todas aquellas normas aplicables al resto de medidas no privativas de libertad.

MODALIDAD POSTPENITENCIARIA: Salvo que comprende las mismas medidas reseñadas en el artículo 106 del Código penal, varía sustancialmente de la norma general. Son diferencias sustanciales:

  1. Su imposición no queda asociada al estado patológico del sujeto, que determina su inimputabilidad o semiinimputabilidad del sujeto, sino que también atiende a la personalidad del sujeto o a la naturaleza del delito cometido.
  2. La medida siempre se impone en sentencia, junto a una pena privativa de libertad, para ser ejecutada una vez cumplida la pena y siempre que el Código penal lo disponga de manera expresa. Actualmente solamente se aplica a los delitos de terrorismo y contra la libertad e indemnidad sexual.
  3. El Juez o Tribunal sentenciador  (órgano jurisdiccional competente para su ejecución) puede acordar el uso de medios electrónicos para el control del sujeto. En cuanto al control del cumplimiento de las obligaciones impuestas por el Órgano jurisdiccional competente corresponde al Juez de Vigilancia Penitenciaria, a quien le informarán los servicios sociales penitenciarios y quien está obligado a informar al Tribunal sentenciador a los efectos oportunos.
  4. La máxima duración de esta medida se prolonga hasta los diez años

REFLEXIÓN:Con esta medida de libertad vigilada postpenitenciaria se reconoce en parte que la finalidad resocializadora de la actividad penitenciaria en determinados casos no se consigue. Además, puede darse la paradoja de que un penado, clasificado en tercer grado, al que se le aplica la medida de libertad vigilada postpenitenciaria, una vez que deja cumplida la condena se encuentre con más restricciones penales que cuando se encontraba en el Centro penitenciario cumpliendo la pena.

2017-03-07T23:58:53+00:00 19 Ene, 2017|

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